jueves, 14 de diciembre de 2017

Dolor.



Lxs que sentimos, sentimos. No es negociable.


Me cuesta creer que hay gente que no lo hace, me rehúso a hacerlo.


No puede ser, no puede no doler lo que está pasando.


Sentir el miedo atravesarte el cuerpo cuando ves que esos uniformados avanzan, cuando ves que no van a parar a reflexionar. Que no van a parar no importa quién esté en frente.


Sentir la angustia, el nudo en la garganta,  cuando te acordás lo contenta que estaba tu abuela María cuando cobró su primera Jubilación porque había trabajado toda su vida sin aportes y saber que eso no va a ser posible, por lo menos hasta que se vayan aquellxs a los que lxs abuelxs les chupa un huevo. 


Porque sí, mi abuelo esperó toda su vida y se murió esperando cobrar la actualización la que ANSES de manera mentirosa le decía “Tenés Sentencia favorable” mientras no paraba de apelar.


 Porque sí, mi abuelo se puso triste cuando vetaron el 82% móvil.

 Pero cuánto le hubiese dolido en alma militante y peronista que a sus compañerxs le metan palo.


Desde chica escuché “Porque a los pueblos originario tal cosa…”, “Porque lxs jubiladxs, los abuelxs tal otra…” y al final, era todo una gran mentira, una mentira que hoy duele y duele mucho.


Santiago se ahogó. ¿Qué harías si un grupo de gendarmes te persiguen a los tiros y lo único que tenés en frente es un rio congelado?. 


Rafael Nahuel estaba tirando piedras, ¿y qué harías si te quieren echar de tus tierras para dárselas a tipos a los que les sobran tierras? ¿y qué pensarías si a alguien que amás una fuerza de seguridad le pega un tiro por la espalda? Porque cuando son otros los escenarios y aunque no te haya pasado nunca me increpás con el “ojalá nunca te pase”, ¿y qué te hace pensar que esta ola de violencia institucional no te va a mojar?


Te quieren sacar derechos que llevaron años conquistar. Si alguna vez trabajaste para una empresa sabés que podés tener jefes buenos y jefes malos, y que los malos pueden esforzarse más en serlo y que los buenos te dan lo que la ley les dice, pero ahora la ley les va a decir que te den menos. ¿Cómo podés estar de acuerdo con eso?


Y los malos, para irse de vacaciones, mandar a sus hijxs a un colegio privado, o tener un buen auto no te pagan aguinaldo, si tenés que rendir y estudiar o te enfermás se enojan o no te dejan faltar, te contratan cada dos meses para no pagarte antigüedad y encima consideran que tenés que estar agradecido. ¿Qué te hace pensar que te van a blanquear ahora si se supone que siempre debieron hacerlo? 


Y el colmo de todxs es que es lo que ellxs quieren o te reprimen. Y no soy ni kuka (no considero que nadie lo sea) ni nada de lo que quieras decirme sin ponerte a pensar dos segundos que me conocés y que sabés como soy y que sabés lo que hago, pero me lo querés decir igual porque el amor y fanatismo hacia uno se transforma en un espejo de la necedad que resulta como odio para el otro. Esto no es nuevo.


Yo puedo entender, no compartir, pero si entender por qué lo votaste. Pero no me digas por favor que ahora lo seguís defendiendo, porque te conozco. Paro dos segundos para pensar en quién sos y qué hacés y en el amor que compartiste y compartís y eso no puede ser esto. Nunca.


No puedo evitar que me duela.