¿Qué es lo que motiva a una persona a recorrer dos mil kilómetros en 48 horas? ¿A gastar el dinero que con tanto sacrificio ha ahorrado en tan sólo dos días? Estas preguntas pueden responderse con una única palabra; pasión. Esa pasión que siempre demostraron los hinchas de Rosario Central, que los empuja a seguir a su equipo a lo largo y a lo ancho del país. Ese sentimiento casi indescriptible que se comparte con los amigos, la familia, el club.
Anoche se disputó el partido final de la Copa Argentina en el Estadio del Bicentenario de la ciudad de San Juan, entre Rosario Central y Huracán. La ciudad recibió de brazos abiertos a 23.000 personas; tres mil en representación de Huracán y veinte mil enarbolando banderas del Canalla.
Salieron desde Rosario cuatro charters, quince aviones de tripulación reducida, ochenta y dos colectivos, más de setenta traffics y autos particulares.
En Rosario se vendieron 16.000 entradas. La banda de Arroyito estaba más que predispuesta, una vez más, a dejar todo por su equipo.
El Martes, la Secretaría de Turismo de San Juan anunció que no había más disponibilidad de plazas. Sin embargo, esto no frenó a los fanáticos, quienes finalmente se hospedaron en casas de familia, seguramente contagiando su alegría a más de un sanjuanino.
Cuando llegó la hora del partido penetraban la pantalla la tensión y la expectativa. El resultado de los noventa minutos no conformó a ninguno de los equipos. Luego asomó la tan temida definición por penales y el final menos esperado para Rosario Central. Los cantos se apagaron un instante pero inmediatamente volvieron a encenderse, porque de eso se trata la pasión que mencionaba al principio. El amor, el folclore, está en ir, acompañar. Cuando el resultado es bueno el festejo continúa incesantemente. Cuando no es el que se imaginaba simplemente se aguarda la próxima oportunidad para volver a estar, inclusive si implica esperar 16 años más.
*Datos proporcionados por G.P. Dedicados a todxs lxs hinchas de Central con mucho cariño. Igual sigo siendo de River.
