Desde ayer por la tarde la Iglesia
Católica cuenta con un nuevo Papa . El ex Cardenal Jorge Mario
Bergoglio, ahora Papa Francisco – a secas – es el nuevo máximo
representante del Catolicismo en el mundo.
Cuestionado, entre otras cosas, por sus
posicionamientos en contra de la marea igualitaria que se inició en
Argentina y sus vículos con el gobierno de facto de 1976; hoy parece
que es un pobre Jesuita austero y que a algunos representa más que
determinados personajes políticos. Una suerte de Pepe Mujica del
Clero; salvando los extremos de derecha en el primero e izquierda en
el segundo.
Si bien esto, más allá de cuestiones
sentimentales, no debería causar ningún tipo de impacto sobre un
Estado de Derecho, lo cierto es que la Iglesia se sigue metiendo y
sigue influyendo en determinados asuntos. Un ejemplo de ello es el
Proyecto de Reforma del Código Civil.
Aunque cada vez con menos poder, y sin
que quienes lo vemos de afuera podamos entender, parece que
representantes del poder legislativo y especialistas en la materia
siguen escuchando, y más aún, teniendo en cuenta lo que pretende.
Públicamente, el ahora Francisco, ha
manifestado su opinión respecto del Matrimonio entre personas del
mismo sexo diciendo que: “Es un plan del demonio, una mala señal
para la igualdad”. Postura que es la de la mismisa institución y
que en su momento nada pudo influir cuando se aprobó en nuestra
legislación. Ahora bien, en ese momento este hombre, desde el punto
de vista político progresista no era más que un desprestigiado
cardenal condenado por su historia que no hacía más que despotricar
contra el implemento de políticas igualitarias. Hoy es El Papa.
Lo importante sería que este dato
novedoso, no influya en absoluto en la agenda de la República
Argentina. Tenemos temas fundamentales tendientes a la igualdad que
se van a discutir, y que se van a intentar transformar en realidad;
desde cuestiones meramente conceptuales como quitar la palabra
“Matrimonio” del Código Civil, y que para todos sea unión
civil, marcando la laicidad de la institución; el aborto no punible,
público y en hospitales públicos, la despenalización del consumo
de drogas.
Sin dudas América Latina tiene un
rumbo distinto al del neoliberalismo y el capitalismo crudo, como el
que caracteriza a EEUU, cuyo presidente compartió esta “alegría”
de las Americas.
Hoy la palabra que lo resume a Jorge
Mario es PODER, y el poder que le otorga una doctrina que no da lugar
alguno al razonamiento, que siempre ha intentado imponerse e irrumpir
en las politicas aplicadas en todos los Estados, inclusive los
laicos, como el nuestro.
Vamos a intentar ser optimistas con
esta decisión de otros. Lo positivo es que va a tener harta cantidad
de cosas en las que ocuparse como para tratar de impedir la igualdad
en nuestro país.
Buena vida a Jorge!
ResponderEliminarComparto el Comentario de Leo, muy interesante...
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