lunes, 20 de mayo de 2013

El Universo busca su equilibrio: Murió el dictador Jorge Rafael Videla.


El lunes próximo pasado, ya hace una semana, murió en su celda en Marcos Paz, uno de los artífices de la etapa más sangrienta de la historia Argentina. Videla fué Presidente de facto a partir del Golpe de Estado cívico militar, apoyado por la Iglesia Católica en el año 1976, hasta 1981.

Condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el período antes mencionado; durante el gobierno de Raúl Alfonsín que recuperó la Democracia en 1983. Indultado en 1990 por el ahora Senador Nacional por la Provincia de La Rioja, entonces presidente Argentino, Carlos Menem.

Durante 1998 pasó sólo 38 días privado de su libertad por sustracción de menores, habiéndosele concedido después arresto domiciliario.

En 2008 volvió a prisión, hasta su condena perpetua del año 2012, en cárcel común por sustracción de bebés durante la época de la dictadura.

Generosidad la del Estado Argentino al permitirle a criminal de tal grado defenderse en un juicio justo, derecho que mientras él ejercía el poder no otorgó a quien no quería hacerlo.

Para quienes estuvimos expectantes a los juicios a los represores, resultó asombrosa la impunidad que ellos aún creían poseer. No resultó así. Lo valorable de la muerte de este personaje tan desagradable para nuestra historia, más allá de su muerte, es el estado procesal en que se encontraba, condenado por el poder judicial argentino, en cárcel común y sin ningún privilegio.

Quien ejerce el poder y lo hace sin ningún tipo de límites, sin respetar derecho alguno de los demás es porque realmente cree que ese poder es ilimitado, que lo va a poder detentar de esa manera siempre. El estado de derecho es el que marca dichos límites, y le otorga a los individuos que lo conforman, o sea todos nosotros, la facultad de exigir al mismo estado el respeto de nuestros derechos.

Hoy, no caben dudas que estamos en un Estado de Derecho dentro de un sistema democrático. Tampoco caben dudas que desde el mismo detentor del poder hay intentos de vulnerar los derechos de los particulares, a veces para preservar los derechos del estado y otras simplemente alegando ello, distando de la realidad. Lo cierto también es que en absoluto nos encontramos ante una dictadura. Considero que debemos tener respeto por nuestra historia y entender que una definición no se arma sólo de lo técnico conceptual que implica una palabra, sino también de lo social e histórico que esa palabra ha denotado.

Nuestro país ha resultado víctima de muchos procesos dictatoriales, que quizá no hubiesen llegado a ello sin la legitimidad otorgada por distintos sectores de la sociedad.

Hoy la sociedad dice NUNCA MÁS, nunca más a un Videla, nunca más a torturas, a genocidio, al robo de bebés, a la desparición forzada de personas. Pero también NUNCA MÁS  a que suceda lo mismo con Julio López o Luciano Arruga, que en realidad nadie nos da una respuesta de lo que sucedió con ellos. La Sociedad se debe responsabilidad y memoria y tiene que hacerse cargo de lo que ello implica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario